Nuevos medios para nuevos ciudadanos

Es un hecho irrefutable que la cara de España ha cambiado. Con la pujanza económica de los años pretéritos a la actual y cruenta crisis llegaron gentes desde otros países en busca de un futuro prometedor. En apenas diez años, nuestro país fue capaz de acoger a más de cuatro millones y medio de emigrantes, que finalmente se han asentado en la península,  provenientes de América Latina, el este de Europa, el norte de África y algunos países orientales. Ante esta nueva situación, los medios autóctonos no han sido capaces de satisfacer las necesidades informativas de estos colectivos por lo que algunos, mucho más atentos al nuevo contexto, han reaccionado ante la nueva demanda. De dicha necesidad surgen los periódicos étnicos, uno de los temas centrales de la V edición de las Jornadas de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández de Elche.

¿Pero qué entendemos por periódico étnico?

Según Patricia González, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid un periódico de este perfil sirve como nexo entre los miembros de la comunidad con su nación de origen al tratar los temas más relevantes de allí y, al mismo tiempo, sirve para integrarlos en su nuevo país. Es un modo de aproximación a la sociedad española y de hacer frente a los estereotipos vertidos constantemente en los medios generalistas. Así sucede con el periódico Roman in lume, dirigido al colectivo rumano, cuyo esfuerzo por la inserción de los rumanos en la sociedad española se hace patente por el uso indistinto del castellano y el rumano en sus páginas.

Medios étnicos: ¿herramienta de segregación?

Por otro lado, es lógico pensar que detrás de estos medios se encuentra el asunto de la identidad. Los emigrantes, sea cual sea su procedencia, buscan canales de televisión, de radio, prensa o páginas web que comuniquen en su lengua materna y que, en definitiva, les resulte familiar. Este hecho no quiere decir que los recién llegados no deseen formar parte de la nueva cultura en la que viven si bien, como apuntó Marc Basté, director de Novopress que edita Latino, no se trata de un proceso al que nadie se pueda obligar puesto que los emigrantes se integrarán “siempre que se reconozca su aportación social y cultural”.

En cualquier caso, lo que ya nadie discute es que estos medios étnicos son toda una realidad que contribuye al bienestar de estos colectivos. Sus promotores han sabido situarse en un mercado muy específico y sobrevivir a pesar de la inestable situación económica.

Ascenso y caída de un dictador

Después de los textos publicados algo más abajo, es más que probable que para muchos  se extienda una seria sombra de sospecha sobre cualquier obra del autor polaco. Pues bien, eso no debería ser un obstáculo para sumergirse en su obra, sino más bien al contrario puesto que ahora, una vez bajado de su trono, podemos afrontar sus narraciones  como lo que son: un genial cruce entre la labor periodística y la literaria.

Así es “El emperador”, en cuyas páginas se deshilacha con suma delicadeza la inhumanidad del régimen autoritario del último emperador de Etiopía, Haile Selassie. Kapuscinski se sirve de la entrevista como herramienta básica para construir un mosaico sin igual de una forma de gobierno anacrónica y despótica que condujo a la miseria de la mayor parte del pueblo, al enriquecimiento de unos pocos y, finalmente, a la revolución. Una vez hechos al lenguaje algo barroco que emplea el autor, nos sumergimos en un universo de pequeños detalles que ponen de manifiesto a unos personajes que moran entre lo grotesco y lo horripilante, que no entienden el presente en el que moran y que anhelan tiempos pretéritos.

Tiempos terribles, en los que los que el emperador, ajeno a los sufrimientos de su pueblo, se aferró al poder y a los privilegios valiéndose de la corrupción y el vasallaje más vil. Kapuscinski nos regala la precisión de su pluma para crear una serie de reflexiones brillantes sobre cómo se sostiene un régimen de tan funestas características a través de descripciones sobrecogedoras. La obra se divide en tres capítulos que reflejan la manera en que funcionó el gobierno de Selassie durante nada menos que cuarenta años, su decadencia y, por último, su desmoronamiento.

Ya desde sus primeras páginas se percibe la aureola de misticismo y superioridad que envuelven la figura del emperador y cómo todo su séquito contribuye al mantenimiento de tal esperpento. Selassie, por su condición de gobernante supremo, aglutina todas las virtudes posibles y hace gala de una infalibilidad fuera de toda duda. Pero Kapuscinski deja claro que todo esto no es más que una pantomima orientada a obtener los favores del mandatario que no duda en dilapidar la riqueza del país para mantener sus redes de informantes, adquirir los lujos más suntuosos e inútiles y mostrarse ante la comunidad internacional como un gobernante ejemplar. Pero con el tiempo, aparecen quienes no ven en Selassie y en sus seguidores más que el cáncer que devora al pueblo, la causa primera de la dramática situación por la que se desliza Etiopía.

Así se va fraguando un movimiento de oposición, primero de manera esporádica y más tarde una auténtica revolución. El país, sumido en la pobreza y bajo el yugo de un gobierno anacrónico, estático y cruel ya no resiste más. La estatua del dictador se desmorona y ya no hay marcha atrás.

En la última etapa de la lectura el lector podrá contemplar cómo el que fue adulado hasta el astío se convierte en poco más que una sombra de sí mismo, en un eco de lo que fue o lo que le hicieron creer que era.

Un “emperador” de carne y hueso

“Literatos, respetad al pterosaurio de cuyos lomos habéis nacido

El reportaje es tan antiguo como la lengua humana.”

Melchior Wankowicz

La segunda jornada sirvió para aproximarnos a la historia del reporterismo polaco durante el siglo XX. Por ella desfilaron nombres de profesionales poco conocidos por estas tierras como el de Ksawer Pruszynski (1907-1950) que fue testigo de la Guerra Civil española, Beata Pawlak, conocida por su extraordinaria habilidad y sensibilidad para explicar el mundo del Islam en sus artículos y libros  o  Wojciech Jagielski cuya obra “Un buen lugar para morir”, testimonio del crudo y violento nacionalismo de la zona del Cáucaso durante la disolución de Yugoslavia, está publicada en nuestro país por la editorial Debate.

Pero lo más interesante de la mañana fue, sin duda, la controversia que suscitó la obra biográfica sobre Kapuscinsky de Artur Domoslawski, quien fue su pupilo y amigo durante muchos años de profesión, que se ha publicado tan sólo tres años después de su muerte. En sus páginas se desvelan algunos elementos embarazosos de su vida privada y se cuestionan algunos aspectos del método empleado por el periodista polaco, con textos trufados de adjetivos y con estructuras que, aunque excelentes y bellas, parecen aproximarse más a la literatura que al periodismo objetivo.  En esta línea crítica se situó el Dr. Jedrzej Morawiecki, doctor en Filología Eslava y Sociología que actualmente ejerce como periodista. Aunque sin dejar de reconocer los méritos de Kapuscinsky, reprochó al conjunto de la profesión periodística polaca la ausencia de auténticas críticas negativas a una figura que hoy alcanza niveles mitológicos.

Artur Domoslawski humaniza el mito

Morawiecki lo expresaba del siguiente modo: “La mejor manera de leer a Kapuscinski es, posiblemente, dejando de ver su obra como una biblia” e instó a que lo más aconsejable sería abrir un debate auténtico sobre su obra lo que sería notablemente enriquecedor para la profesión. Su punto de vista no es producto de la pura especulación. Hace algunos años, decidió recorrer los mismos parajes que describiera Kapuscinsky en “El imperio” y descubrió que sus anotaciones distaban de lo que el “maestro” había recogido en su libro tan sólo unos pocos años antes. Así pues, Morawiecki llegó a la conclusión de que Kapuscinski era un fabuloso creador de tópicos de los que se servía para dotar de un dramatismo exaltado a sus obras lo que traía consigo peligrosas consecuencias: la estigmatización del país y el chovinismo implícito.  No obstante, también reconoció aportaciones positivas como su sorprendente sensibilidad hacia los detalles y los pequeños cambios que en sus obras se convierten en auténticos símbolos y su maestría a la hora de narrar y atrapar al lector.

Enlaces de interés:

Entrevista realizada por el diario El País a Artur Domoslawski sobre su obra “Kapuscinski non fiction” que será publicada en España el próximo otoño:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Nos/dijo/Kapuscinski/toda/verdad/elpepicul/20100303elpepicul_1/Tes

Dos días conociendo al “emperador” del periodismo

Durante dos jornadas, los pasados  5 y 6 de mayo, los alumnos de Periodismo de la UMH tuvieron la oportunidad de conocer un poco más la figura de uno de los reporteros “legendarios” más admirados de los últimos tiempos. Se trata de Ryszard Kapuscinski, nacido en Pinsk (por aquel entonces esta ciudad pertenecía a Polonia) en 1932 y fallecido hace tan sólo 3 años, aquejado de una grave enfermedad. Su amplia carrera como periodista y escritor  ha legado a los que aspiran a ejercer el oficio una cantidad de grandes obras así como un ejemplo del buen hacer periodistico.

Varios fueron los ponentes los que quisieron aportar su punto de vista sobre el arduo y exigente trabajo que desarrolló Kapuscinski durante una dilatada carrera y en especial sobre la obra sobre la que giraron los encuentros: El emperador. Entre ellos, el alumnado tuvo la suerte de contar con la Dra. Agnieszka Flisek, profesora en la Universidad de Varsovia y secretaria durante 4 años del afamado periodista. Su cercanía a Kapuscinski permitió aproximarse a algunos de los aspectos de su tarea creadora menos conocidos por el público mayoritario así como profundizar más en la obra objeto de las charlas.

Portada de la actual edición de "El emperador"

“El emperador”, por su valor y alcance universal bien merece esta atención, un libro indispensable para todos aquellos futuros profesionales que deseen encaminar sus pasos por el camino del reportaje. En sus páginas se recupera la imagen del extinto gobierno dictatorial de Haile Selassie, quien gobernó con mano durísima el país africano de Etiopía durante 40 años. Un sistema que en el trabajo de Kapuscinski, fundamentado en la recopilación de las entrevistas de los miembros de su corte, ya inexistente cuando el periodista realizó las pesquisas,  se revela obsoleto, violento,  cruel y artrítico, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos.

Haile Selassie, el último Emperador de Etiopía

Como bien apuntó A. Flisek, “El emperador” no se trata de un simple reportaje, “recuerda más bien a un poema recitado a coro por los cortesanos que claman por su derrumbe”, un retrato del ocaso de un sistema anacrónico, calculado hasta el más mínimo detalle para explicar los mecanismos psicológicos de quienes sustentaron el imperio, raíz y savia de tal estructura de poder. Así lo explica el mismo Kapuscinski: “Éramos una pareja de coleccionistas deseosos de recuperar unos cuadros condenados a la destrucción con vistas a montar una exposición sobre el viejo arte de reinar”.

Así pues, su estilo barroco, trufado de adjetivaciones, va en busca de una explicación convincente del fenómeno de la dictadura. Su sensibilidad y atención al detalle dan cuenta de las excéntricas funciones de muchos de los miembros de la corte de Selassie: un funcionario cuya única misión era abrir la puerta al Emperador; otro cuya única tarea consistía en anunciar el cambio de hora entre las sesiones de gobierno y un largo etcétera. Su lucidez sirve para dar cuenta de las enconadas luchas por el favor del Emperador y, ya avanzado el texto, de los movimientos subversivos que tumbaron semejante gobierno.

Se trata de “un texto fragmentado que logra un significado de totalidad”. Así lo interpreta Rubén Darío Torres, politólogo de la UNED,  que también asistió al evento. Este aspecto, tal vez el más relevante, es el que dota de trascendencia  a la obra del periodista polaco. Lo que refleja “El emperador” es extrapolable y útil en nuestros días como una referencia que puede ayudar a comprender mejor como funciona el poder, incluso en nuestros sistemas democráticos.

Pau Llop, periodista con visión de futuro

Pau Llop es un joven periodista que hace un par de años decidió embarcarcarse en una innovadora empresa: la creación de Bottup, una plataforma de periodismo ciudadano pionera en el ciberespacio español. En ella todos los ciudadanos pueden participar aportando noticias e informaciones que son supervisadas y contrastadas por el equipo de redacción para más tarde ser publicadas. El modelo de periodismo que plantea Llop bebe directamente de la filosofía web 2.0 en la que las personas no sólo aportan al medio de comunicación sino que forman integrante de éste.

El pasado miércoles 10 de marzo visitó la facultad de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández de Elche para compartir su experiencia al frente de Bottup durante algo más de dos años con los alumnos de 4º de carrera y plantear algunos interrogantes acerca del futuro de las empresas periodísticas.

En su opinión, el camino seguido por su medio digital abre una nueva vía a los profesionales de la comunicación. La Red posibilita acceder a la información que necesitamos de múltiples formas sin tener que pasar por el “embudo” de los grandes emporios mediáticos. Sin embargo se plantea el problema de la financiación. ¿Cómo costear los gastos de personal y servicios en un medio digital? Llop reconoce que la publicidad no es suficiente por lo que él y sus compañeros de viaje se devanan los sesos buscando alternativas. En este sentido, una propuesta interesante es la de Periodismohumano.com. Se trata de una web que pretende financiarse al modo de una ONG con aportaciones voluntarias o suscripciones por un euro a la semana. De este modo buscan desvincularse de la dependencia de los grandes anunciantes al tiempo que refuerzan su independencia y compromiso con los ciudadanos. El proyecto está liderado por el premio Pulitzer en Periodismo Javier Bauluz.

La neutralidad de la Red en peligro

Toda esta nueva forma de entender afirmación se sustenta en el principio de neutralidad de la Red, sin la cual gran parte de esta idea  pierde su sentido. ¿Y en qué consiste el concepto de neutralidad?

Actualmente la Web está constituida de modo que “no se privilegia el acceso a ningún contenido por encima de otro”, es decir, todos y cada uno podemos acceder a todo tipo de contenidos (ya sean de grandes empresas o páginas de menor relevancia) a una velocidad similar. Otro aspecto importante de la neutralidad lo constituye el hecho de que todos aquellos que poseen conexión de Internet pueden crear espacios propios (web, blog, etcétera).

Ante esta situación de libertad algunos de los grandes operadores (entre ellos Telefónica y Vodafone, por ejemplo)  no se sienten cómodos con el hecho de que la gente pueda distribuir contenidos sin “pagar un peaje”. Llop advierte que estos razonamientos podrían desembocar en una Red mucho más controlada y limitada, al modo en que ahora lo están la radio y la televisión, donde sólo unos pocos pueden emitir contenidos.

En cualquier caso, la oportunidad que se presenta hoy es inmejorable para aquellos periodistas que deseen ejercer un periodismo de cercanía y calidad en “contacto directo con la gente”. De momento, la idea de Pau está cosechando algunos importantes logros como contar con más de 1.000 periodistas ciudadanos,  que su sitio web reciba más de 60.000 visitas individuales al mes y el apoyo de la prestigiosa organización mundial Ashoka.

Redes sociales: una referencia para el periodismo del futuro

Sin duda las nuevas tecnologías de la información han irrumpido en nuestras vidas de un modo rápido y apenas asimilable por todos. Y al parecer lo ha hecho para quedarse. El crecimiento de usuarios de la “red de redes” es imparable así como la evolución de las conexiones en extensión y velocidad. Un buen ejemplo de ello es que si hasta hace unos pocos años tan sólo podíamos aspirar a unos míseros 3 megabytes por segundo (mb/s) de velocidad, ahora, la compañía de telecomunicaciones Telefónica experimenta en comunidades de vecinos madrileñas con el uso de la fibra óptica alcanzando velocidades cercanas a los 30 mb/s.

Esto nos lleva inexorablemente a la aceptación de que hoy vivimos en la “sociedad de redes” (construida por redes de información que procesan, almacenan y transmiten información sin límites geográficos, temporales o de volumen) en la que todos estamos conectados y lo más importante, participamos. En esta participación reside la clave del concepto y la filosofía web 2.0, pues ya no somos espectadores o lectores pasivos de los contenidos sino que podemos aportar nuestro granito de arena en el proceso comunicativo. Este nuevo sistema de concebir la Red es inclusivo de modo que fomenta la colaboración entre los usuarios que ahora pueden colaborar entre sí para construir sus propios espacios web. Un claro ejemplo de este concepto lo constituye la Wikipedia, cuyos contenidos son editables por cualquier visitante que desee aportar un concepto, aclarar una definición, etcétera.

Los medios de comunicación no han tardado mucho en apreciar la tendencia que rápidamente se está imponiendo y han decidido, por cuestión de supervivencia, adaptarse a las circunstancias. Así, podemos comprobar, según afirman Ruth Rodríquez-Martínez, Lluís Codina y Rafael Pedraza-Jiménez en su artículo titulado Cibermedios y web 2.0: modelo de análisis y resultados de aplicación que la mayoría de los medios han dado el salto a la Red al tiempo que han procurado adaptar sus contenidos al nuevo espacio virtual. Pero el cambio no está siendo sencillo, puesto que el ritmo que impone Internet es incesante y requiere de una continua actualización, adaptación y modificación de los contenidos así como la adaptación a las audiencias jóvenes al tiempo que se persigue mantener a las ya habituadas.

La idea más relevante que se desprende del análisis efectuado por sus autores consiste es que, si bien la mayoría de los medios de comunicación impresos han generado su correspondiente versión digital, no lo han hecho de la mejor manera posible. Al menos en España.

Sin bien está ampliamente superada la etapa del simple volcado de contenidos en la versión digital, despreciando las posibilidades multimedia del medio web, la transformación no se ha logrado satisfactoriamente. Muchos medios españoles se resisten a afrontar que la Red y sus usuarios reclaman una mayor interactividad con los contenidos y que estos sean aun más concisos, personalizables y accesibles así como un rigor y seriedad que permita un elevado grado de fiabilidad en el medio.

Auge de las redes sociales

En este contexto, en el que los grandes y tradicionales medios luchan por asumir su necesaria transformación, aparecen las redes sociales (Twitter, Facebook, Microblogging, Flickr, entre otras) en las que la participación que mentábamos antes son la piedra angular. Su filosofía ha dado una importante lección a los medios tradicionales y en algunos aspectos los ha suplantado. En cualquier caso, la existencia de tales herramientas compromete a los profesionales de la información a mantener un vínculo y una comunicación más estrecha con el usuario. Ahora, el aislamiento respecto al lector-espectador ya no está justificado y la relación directa y permanente con ellos será una de las claves de la permanencia de los medios.

En definitiva, evaluar la calidad de los cibermedios no es tarea fácil aunque los parámetros que proponen los autores del estudio pueden suponer un buen punto de partida para evaluar la importancia del nueva contexto para indicar el camino a seguir.

El compromiso con la ciudadanía: principal valor del periodismo

Hacer saber al ciudadano, ofrecerle todas las claves posibles de un hecho para que pueda adoptar la opinión que mejor le parezca o actuar en consecuencia. Esta y no otra es la tarea esencial del periodista. He aquí su compromiso primordial.  A pesar de que trabajemos para una empresa informativa, sustentada por los ingresos de promotores y accionistas, aunque los beneficios primen al final de cada ejercicio fiscal, nunca se debe perder ese horizonte, ese vínculo con la comunidad y sentido del deber que otorga credibilidad al profesional de la información y, por extensión, al medio en el que trabaja.

Ya fueron conscientes de este hecho otros en el pasado como el encargado de la página editorial del St. Louis Globe-Democrat con su innovador concepto de la responsabilidad de prensa a principios del siglo pasado, o, más recientemente, comunicadores como Nick Clooney, presentador de televisión en los EEUU, quien no duda en afirmar que su lealtad, antes que con sus patronos, está “con la persona que enciende el televisor”.

Y ese vínculo que el periodista crea con sus lectores, oyentes o televidentes tiene premio. Si se cultiva puede ser tan sólido que realmente garantice una gran autonomía y prestigio del medio frente a la dependencia económica de anunciantes e inversores. De hecho, puede constituir un valor a tener en consideración por todos estos poderes económicos que podrían ver en su relación con el medio, un modo de incrementar su prestigio ante la sociedad. Como ejemplo, se me ocurre citar a publicaciones respetadas mundialmente como las revistas National Geographic o Science (ésta última recibió en 2007 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades)  en cuyas páginas podemos encontrar a anunciantes de gran peso económico mundial como grandes marcas de automóviles, textil, viajes, etc. La seriedad, el prestigio de la publicación y el respeto hacia su público son precisamente los valores de los que se sirven sus anunciantes.

Science fue fundada en Nueva York en 1880 por John Michaels con la ayuda de Thomas Edison

No podemos obviar el peso de lo económico en una empresa periodística y la necesidad de que sea rentable para los que participan en ella. Pero lo que debe quedar claro en esta reflexión es que el sacrificio de la veracidad y la lealtad hacia la gente no son la garantía del éxito económico a largo plazo. Es un camino más rápido, pero de más corto recorrido. Así pues, visto que lo material es indisociable de la actividad periodística, tal vez sea una buena solución que aquellos que participen en este aspecto de la profesión (directivos e inversores) se involucren y compartan esa misma visión del periodismo: el objetivo común de servir al interés público.